Biografía de Charles de Foucauld

Hijo de una familia cristiana (1858 a 1873)

Carlos de Foucauld nació en Francia, en Estrasburgo, el 15 de septiembre de 1858 y fue bautizado dos días después de su nacimiento.

Su madre, su padre y su abuela mueren en 1864. Se encarga su abuelo de los dos niños: Carlos (6 años) y María (3 años).

“Siempre admiré la nobleza lúcida de mi abuelo cuya infinita ternura rodeó mi niñez y mi juventud con una atmósfera de amor cuya calidez siempre recuerdo con emoción.”

 

El 28 de abril de 1872, Carlos hace su Primera Comunión. Se confirma el mismo día.

Joven en un mundo sin Dios (1874 a 1876)

Carlos es inteligente y estudia con facilidad. Le gustan mucho los libros, y lee todo lo que cae en sus manos.

Poco a poco, Carlos se aleja de la fe. Sigue respetando la religión católica, pero no cree más en Dios.

A los 17 años, cuenta él, era puro egoísmo, pura vanidad, pura impiedad, puro deseo del mal, estaba como enloquecido…” “Estaba en la noche. No veía más ni a Dios ni a los hombres: Sólo estaba interesado en mí.”



Militar sin convicción (1876 a 1882)

Después de dos años de estudios en la Escuela Militar, Carlos es oficial. Su abuelo acaba de morir y Carlos recibe el título de vizconde de la familia y una gran herencia toda la herencia. Tiene 20 años.

Durante varios años, Carlos va a buscar su placer en la comida y en las fiestas. Lo llaman entonces el “Gordo Foucauld”.

En octubre de 1880, Carlos es destinado a Argelia. Argelia le gusta y sus habitantes le interesan:

Los árabes con albornoces blancos o vestidos con colores intensos, con un montón de camellos, de pequeños asnos y de cabras, que producen un efecto muy pintoresco.

Sobre todo le llama la atención que rezan cinco veces al dia a un Dios en el que no cree.

Pero por mantener una relación irregular con una mujer, Carlos rechaza los consejos de sus jerarquías. Es castigado.

"Detesto la vida en la guarnición… prefiero aprovechar mi juventud viajando; de todas maneras, aprenderé algo y no perderé mi tiempo.”

 El 28 de enero de 1882, presenta su dimisión del ejército.

Viajero formal (1882 a 1886)

Carlos decide entonces instalarse en Argel para preparar sus viajes.

Marruecos está cerca, pero está cerrado para los europeos. Carlos se siente atraído por ese país muy poco conocido. Después de una larga preparación de 15 meses, Carlos parte a Marruecos con el Judío Mardoqueo que será su guía.

“En 1883, sobre las tierras del sultán, el europeo puede circular abiertamente y sin peligro; en el resto de Marruecos, sólo puede penetrar disfrazado y con peligro de su vida: es considerado como un espía y sería masacrado si fuera reconocido. Casi todo mi viaje se hizo en el país independiente. Me disfracé desde Tanger, para evitar correr el riesgo de ser reconocido en otros lugares. Me hice pasar por israelita. Durante mi viaje, mi vestido era el de los Judíos marroquíes, mi religión la de ellos, mi nombre, el rabino José".

”Todo mi itinerario fue recogido con brújula y barómetro.”

“En el camino, tenía conmigo siempre un cuadernillo de cinco centímetros cuadrados escondido en el hueco de mi mano izquierda y un lápiz de dos centímetros de largo que no sacaba nunca de la otra mano, anotaba lo que el camino presentaba de notable, lo que se veía a derecha e izquierda; marcaba los cambios de dirección".

Durante 11 meses, Carlos recibió a menudo injurias y piedras. Varias veces llegó hasta correr el riesgo de que lo mataran.

El 23 de mayo de 1884, un mendigo pobre llega al puesto de la frontera de Argelia. Está descalzo, enflaquecido y cubierto de suciedad. Ese pobre judío se llama Carlos de Foucauld.

“¡Fue duro, pero muy interesante, y tuve éxito!

El mundo científico de la época se entusiasma con el trabajo de Carlos: ¡una verdadera exploración! Recorrió 3000 Km en un país casi desconocido. ¡Es la gloria!

La Sociedad Geográfica de Francia le premia con la medalla de oro, un reconocimiento que le hace famoso en Francia: ha  atravesado y estudiado Marruecos, disfrazado de judío, una proeza.

Buscador de Dios (1886 a 1890)

 Deja Argelia y se instala cerca de su familia en París. Tiene 28 años.

“Al comienzo de octubre de ese año 1886, después de seis meses de vida en familia, mientras estaba en París haciendo imprimir mi viaje a Marruecos, me encontré con personas muy inteligentes, muy virtuosas y muy cristianas; Empecé a ir a la iglesia, sin creer, encontrándome bien solamente allí, donde pasaba largas horas repitiendo esta extraña oración: ‘¡Dios mío, si existes, haz que Te conozca!’”

 

 “Me inspiraste entonces este pensamiento: ‘Puesto que esta alma es tan inteligente, - se refiere a su prima María - la religión en la que cree no puede ser una locura. Estudiemos entonces esa religión: tomemos un profesor de religión católica, un sacerdote instruido, y veamos qué pasa, y si hay que creer lo que ella dice.’”

 

“Me dirigí entonces al Padre Huvelin. Le pedí lecciones de religión: él me hizo arrodillar e hizo que me confesara, y me envió inmediatamente a comulgar…”

   Fue el inicio de su conversión  de la increencia la duda, de la duda a empezar a manifestars seguidor de Jesús de Nazaret.

 “Yo, que había dudado tanto, no creí todo en un solo día; unas veces los milagros del Evangelio me parecían increíbles; otras, quería mezclar en mis oraciones pasajes del Corán. Pero la gracia divina y los consejos de mi confesor disiparon esas nubes…”

Por consejo del Padre Huvelin va a Tierra Santa para conocer mejor a Jesús.


Monje en la Trapa (1890 a 1897)

Carlos está muy apegado a su familia y a sus amigos, pero se siente llamado a dejar todo para seguir a Jesús. Y el 15 de enero de 1890, entra en la Trapa.

Carlos es feliz en la Trapa. Aprende mucho. Recibe mucho. Pero le falta todavía algo.

“Somos pobres para los ricos, pero no lo somos como lo fue Nuestro Señor, no lo somos como yo lo fui en Marruecos, no como lo fue San Francisco.”

Decide abandonar la trapa para vivir más radicalmente pobre.

Ermitaño en el país de Jesús (1897 a 1900)

El 23 de enero de 1897, el Superior General de los Trapenses anuncia a Carlos que puede salir de la Trapa para seguir a Jesús, el pobre artesano de Nazaret.

Carlos parte a Israel. Llega a Nazaret donde las Hermanas Clarisas lo toman como sirviente.

"En mi cabaña de madera, a los pies del Sagrario de las Clarisas, en mis días de trabajo y mis noches de oración, encontré tan bien lo que buscaba que es evidente que Dios me preparaba ese lugar.”

Pero Carlos quiere compartir esa vida de Nazaret con otros hermanos. Por eso escribe la Regla de los Hermanitos.

En agosto de 1900, Carlos vuelve a Francia. El Padre Huvelin le aconseja  pepararse para ser sacerdote.

“Fui a pasar un año en un convento, para estudiar y recibí allí las Sagradas Órdenes. Sacerdote desde el mes de junio pasado, me sentí llamado inmediatamente a ‘las ovejas perdidas’, a las almas más abandonadas, a las más desamparadas”

"Sabiendo por experiencia que no había ningún pueblo más abandonado que los musulmanes de Marruecos, del Sahara argelino, pedí y obtuve el permiso de ir a Béni Abbès, pequeño oasis del Sahara argelino cerca de la frontera de Marruecos.”

Hermano de todos en Béni Abbès (1901 a 1904)

El 28 de octubre de 1901, Carlos llega a Béni Abbès.

“Fui muy bien recibido por la gente del lugar; entro en relación con ellos, tratando de hacerles algún bien.”

 Cada día, Carlos pasa horas a los pies del Sagrario.

Pero, a cada momento golpean a la puerta.

“Desde las 4 y 30 de la mañana hasta las 8 y 30 de la tarde, no paro de hablar, de ver gente: esclavos, pobres, enfermos, soldados, viajeros, curiosos.”

En esta región, Carlos descubre la esclavitud. Está escandalizado.

En junio de 1903, el obispo del Sahara pasa algunos días en Béni Abbès. Viene del Sur donde visitó a los Tuaregs. Carlos se siente atraído por esa gente que vive en el corazón del desierto.

No hay sacerdotes disponibles para ir allá, entonces, Carlos se ofrece.


El amigo de los Tuaregs (1904 a 1916)

El 13 de enero de 1904, Carlos parte al territorio de los Tuaregs.

“Por la gracia del Amado Jesús, me es posible instalarme en Tamanrasset…”

“Voy a quedarme aquí como único europeo…”

Partida de Akabli con el Comandante Laperrine para acompañarlo en su viaje de inspección. Su intención es la de visitar las poblaciones recientemente sometidas y de llegar hasta Tombouctou…

“En este momento soy nómada, yendo de campamento en campamento, tratando de acercarme, de lograr la confianza, la amistad… Esta vida nómade tiene la ventaja de hacerme ver a muchas almas y de hacerme conocer el país…”

El tiempo que no empleo en caminar o rezar, lo ocupa para estudiar su idioma. Carlos descubre que los orgullosos tuareg aman profundamente  su idioma. Se dedica a estudiarlo para darlo a conocer, es la forma por excelencia valorarles y servirles.

“Acabo de terminar la traducción de los Santos Evangelios a la lengua tuareg. Es para mí un gran consuelo que sea su primer libro el de los Santos Evangelios.”

 “Mis trabajos de idioma andan bien. El Diccionario compendiado está terminado y su impresión comienza en algunos días. El Diccionario de nombres propios estará terminado en 1914 con el Diccionario Tuareg-Francés, más completo. Pienso terminar en 1916 la selección de las Poesías y de los Proverbios, y en 1917 los Textos en prosa. La gramática será para 1918 si Dios me da vida y salud.”

¿Hace algún bien mi presencia aquí?  Se pregunta, hasta duda sobre el sentido de su presencia en soledad absoluta.

 Mi apostolado debe ser el apostolado de la bondad. Si me preguntan por qué soy manso y bueno, debo decir: ‘Porque soy el servidor de alguien mucho más bueno que yo’.”

 “Los Tuaregs de mi alrededor me dan las mayores alegrías y consuelos; tengo excelentes amigos entre ellos.”

¡Mañana se cumplirán diez años de que digo la Santa Misa en la ermita de Tamanrasset! ¡y ni un solo convertido! Hay que rezar, trabajar y esperar.”

Su fin está próximo.

Desde hace dos años, la guerra desgarra Europa. Comienza también a llegar al Sahara.

“A 450 Km de aquí, el fuerte francés de Djanet fue sitiado por más de mil ‘Senoussistes’ (tribu rebelde) armados con un cañón y ametralladoras. Después de ese éxito los Senoussistes tienen la ruta libre para venir hasta aquí; sólo Dios puede impedírselo.”

 

Pero Dios no lo impidió y Carlos es violentamente asesinado el  1 de diciembre de 1916. . Un tuareg le dispara un tiro. Muere al instante

 

Nota.- Si quieres conocer a Charles de Foucauld con más profundidad  te recomendamos el libro  "Vida de Charles de Foucauld", de Jean FranÇois Six